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Nací, crecí, leí… y como nadie quería hablar de libros conmigo, creé un blog
Me llamo Tizire y El Lado Frío De Mi Almohada es mi rincón para compartir lecturas. Aquí conviven la novela contemporánea, la histórica, la ciencia ficción, el terror, el thriller y los relatos. También hay espacio para el cine: las galas de los Oscar me fascinan y cada año comento las películas nominadas.
El blog arrancó en 2012 y desde entonces ha acumulado reseñas, listados temáticos y entradas de opinión. Las etiquetas —Cajón Desastre, Contemporánea, Histórica, Ciencia Ficción, Clásica, Juvenil, Infantil, Terror, Thriller, Relato, Microrrelatos— organizan un archivo que abarca desde enero de 2012 hasta febrero de 2017.
Don Juan: el mito eterno entre la literatura y el cine
Pocos personajes literarios han cruzado siglos y disciplinas como Don Juan. Nacido en el teatro español del siglo XVII, su figura ha viajado por la literatura europea, la ópera, la poesía y el cine, adaptándose a los caprichos de cada época. En cada versión resuenan las preguntas que sobre el deseo, la libertad y la culpa se hacía una cultura determinada.
El atractivo del mito reside en su ambigüedad: es a la vez héroe y villano, libertador y condenado. Esa tensión lo convierte en un prisma a través del cual analizar la moral, el erotismo y el poder en distintas sociedades. Comprender a Don Juan implica recorrer un mapa de ideas que va mucho más allá de la mera seducción.
Orígenes del personaje en el Siglo de Oro
El primer Don Juan reconocible como tal aparece en "El burlador de Sevilla y convidado de piedra", atribuido a Tirso de Molina hacia 1630. En esta obra, el protagonista es un noble que engaña a mujeres de distintos estratos sociales, desafiando tanto las leyes humanas como las divinas. La consecuencia es fulminante: una estatua de piedra lo arrastra al infierno.
Tirso construye un personaje que encarna el libre albedrío llevado al extremo y, con él, el castigo inevitable. El burlador no busca el amor sino el engaño; su goce reside en la trampa misma. Esta primera configuración estableció las preocupaciones más comunes del mito: la transgresión, la honra femenina y el peso de la culpa.
Conviene recordar que Tirso no escribió una comedia ligera sino una advertencia moral. Don Juan es un espejo donde la sociedad del Barroco contemplaba sus propios excesos. Su éxito radicó en combinar elementos religiosos, sociales y eróticos en un solo personaje difícil de olvidar.
El romanticismo y la transformación del mito
El siglo XIX transformó a Don Juan de villano moral en héroe trágico. José de Zorrilla le dio una nueva profundidad en "Don Juan Tenorio" (1844), presentándolo como un hombre capaz de redención mediante el amor puro de doña Inés. Esta versión añadió un matiz espiritual ausente en la obra de Tirso: la posibilidad de salvación.
Zorrilla romantiza al personaje: entrega a un Don Juan capaz de amar de verdad, aunque tarde, y que encuentra en la muerte un camino hacia lo eterno. La diferencia con el burlador original es radical; aquí, el arrepentimiento y la fe ocupan el centro de la trama. La pieza se convirtió en un clásico de los escenarios españoles y permanece viva en la tradición teatral hispana.
Otros poetas románticos, como José de Espronceda, aportaron matices distintos al seductor, a veces más cínicos, a veces más melancólicos. El mito se volvió maleable, capaz de absorber ideologías y sensibilidades opuestas. Esa ductilidad del personaje se confirmó como una de sus grandes fortalezas a largo plazo.
Don Juan en la literatura europea
El mito cruzó pronto las fronteras españolas. Molière lo adaptó en 1665 con "Dom Juan ou le Festin de pierre", donde el personaje se muestra como un hipócrita intelectual que critica a la sociedad mientras la explota. La versión francesa acentuó el conflicto entre razón y fe, característico de la Ilustración.
Mozart y Da Ponte lo inmortalizaron en "Don Giovanni" (1787), donde la música amplifica el carácter trágico del personaje. El aria final, con la estatua invitando al protagonista a cenar, se convirtió en una de las cumbres del repertorio operístico. En esta versión, el libertinaje y la condena conviven con una vitalidad irresistible.
Más adelante, Pushkin escribió su propia visión en "El convidado de piedra" (1830), mientras Lord Byron ofreció un retrato más introspectivo y melancólico en "Don Juan" (1819-1824). El poeta inglés transformó al seductor en un observador irónico del mundo, más cercano al anti-héroe. La riqueza de estas versiones demuestra cómo cada tradición nacional añadía su propio acento.
Las versiones literarias del siglo XX
El siglo XX trajo consigo una mirada más crítica y existencial. Autores como Azorín, en "Don Juan" (1922), reflexionaron sobre la evolución del mito a lo largo de los siglos. También se multiplicaron las reescrituras feministas, donde el protagonismo pasa a las mujeres engañadas o donde doña Inés toma la palabra.
En lengua inglesa, Bernard Shaw firmó "Man and Superman" (1903), una comedia filosófica que incluye a Don Juan como explorador de la vida después de la muerte. Más cerca en el tiempo, escritores como José Luis Sampedro o Carmen Posadas han revisitado al personaje para hablar de identidad, envejecimiento o relaciones de poder.
El mito también encontró acomodo en formatos breves. Relatos contemporáneos lo utilizan como vehículo para explorar la manipulación emocional o la vulnerabilidad masculina. Esa capacidad del personaje para adoptar formas narrativas tan variadas lo mantiene como recurso creativo de primer orden.
El mito en la gran pantalla
El cine se apropió del mito desde sus inicios. Entre las adaptaciones más recordadas destacan "Don Juan Tenorio" (1935) o la versión mexicana "El convidado de piedra" (1948). Hollywood, por su parte, tradujo a Don Juan al lenguaje del galán de los años cuarenta en filmes como "The Adventures of Don Juan" (1948), con Errol Flynn.
El expresionismo dejó una huella indeleble con "La danza de los vampiros" (1967), de Roman Polanski, donde el vampiro encarna una versión del mito en clave gótica. También cabe mencionar la película de Joseph Losey rodada en 1979 con partitura de Mozart, una de las más respetuosas con el original operístico.
El personaje también ha sido parodiado, como en "Don Juan DeMarco" (1994), donde Marlon Brando y Johnny Depp dialogan sobre el amor, la locura y la identidad. En todas estas cintas se repite el mismo juego: el público reconoce al seductor, aunque los matices cambien según la sensibilidad de cada década.
Reinterpretaciones contemporáneas
En el siglo XXI, el mito se ha diversificado como nunca. Películas como "Don Jon" (2013), de Joseph Gordon-Levitt, actualizan el arquetipo para hablar de la adicción a la pornografía y las expectativas románticas distorsionadas. Series de televisión y novelas gráficas también han explorado al personaje desde ópticas feministas o queer.
Un fenómeno reciente es la apropiación del mito por parte de escritores que construyen sus propios espacios digitales para contar historias. Tal como sucede al construir una página familiar propia, donde cada autor decide qué rostro mostrar al mundo, Don Juan se reinventa en función de la identidad de quien lo escribe.
Esa libertad creativa revela que el mito sigue siendo una herramienta para pensar la seducción, el consentimiento y las relaciones de poder en la era digital. Las nuevas versiones suelen desplazar el foco del seductor hacia sus víctimas, dando voz a quienes antes solo aparecían como trofeos en la trama.
La vigencia del mito y sus lecturas
Tras siglos de metamorfosis, Don Juan conserva intacta su capacidad de provocación. Su figura sirve para examinar el deseo masculino, la libertad femenina, el peso de la culpa y la imposibilidad de redención. Cada generación encuentra en él un reflejo de sus propias contradicciones.
La riqueza del mito también reside en los matices que admite: puede ser trágico, cómico, romántico, cínico o filosófico según el contexto. Esa maleabilidad lo convierte en un recurso narrativo casi infinito, capaz de absorber preocupaciones actuales sin perder su esencia original. Para quien desee profundizar en el tema, algunas recomendaciones de lectura y visionado:
- "El burlador de Sevilla" de Tirso de Molina: el texto fundacional del mito.
- "Don Juan Tenorio" de José de Zorrilla: la versión romántica por excelencia.
- "Don Giovanni" de Mozart y Da Ponte: la cumbre operística del personaje.
- "Dom Juan" de Molière: la mirada ilustrada y crítica del seductor.
- "Don Juan DeMarco" (1994): una aproximación cinematográfica reflexiva y actual.